El Fideicomiso es una especie de contrato mediante el cual una persona llamada fideicomitente transmite a una institución fiduciaria la propiedad o titularidad de uno o más bienes o derechos, para ser destinados a fines lícitos determinados, encomendado la realización de dichos fines a la propia institución fiduciaria.

Por medio de este acto jurídico es posible confiar a una institución financiera (que tradicionalmente son confiables, sólidas y se mantienen con el tiempo), la realización de fines específicos, por ejemplo, la administración de un fondo para sufragar la educación de los hijos y nietos de una persona. La nota protectora de esta figura radica en que el bien o suma de bienes (dinero) que se aporten al fideicomiso, dejan de formar parte del patrimonio personal de fideicomitente para pasar al de la fiduciaria, la cual podrá disponer de él exclusivamente para llevar a cabo los fines establecidos.

Esta solución ha prosperado y se ha diversificado en una infinidad de modalidades en el mundo, aunque los elementos esenciales se mantienen de forma similar a lo ya explicado. A continuación se mencionan algunas alternativas más utilizadas:

Fideicomiso-Fundación

Se establece una fundación (por ejemplo, en Alemania) y el propietario de los activos que se desean proteger los aporta a esta. Posteriormente se forma un fideicomiso (con una suma original), convirtiendo al fideicomisario del fideicomiso en beneficiario de la fundación. Luego, el fundador de la fundación puede administrar los activos sin limitación durante toda su vida, y con posterioridad a su fallecimiento, los activos se transferirán al fideicomiso.

Fideicomiso con poderes reservados

Las leyes de fideicomisos de algunas jurisdicciones prevén que el fideicomitente tenga la habilidad de retener los poderes de inversión y de administración sobre los activos del fideicomiso. El fideicomisario retiene la propiedad legal de los activos y los poderes de distribución o venta, pero el fideicomitente tiene el control de inversión sobre los activos del fondo del fideicomiso.

Posesión conjunta de la propiedad

El fideicomitente y el fideicomisario se convierten en dueños conjuntos de los activos, y el primero retiene el derecho de venta y la inversión de los mismos. Luego del fallecimiento de fideicomitente el fideicomisario declara un fideicomiso sobre los activos, completamente en posesión, ahora del fideicomisario, en favor de los beneficiarios especificados por el fideicomitente.

En estos casos, las disposiciones las disposiciones fiscales aplicables son variables y depende de las jurisdicciones donde se establezcan los fideicomitentes y principalmente los fideicomisarios, dando lugar a beneficios fiscales interesantes.

Otra forma que por antonomasia tiene como finalidad proteger el patrimonio de las personas es, sin duda, la cobertura que ofrece el contrato de seguro. En los siguientes Blogs tocaremos esos temas.