La rapidez del desarrollo de la vacuna contra el Covid-19  ha generado una serie de ideas falsas que han alimentado el escepticismo de algunas personas. Estos son algunos mitos comunes sobre la vacuna contra el coronavirus:

Mito 1: si ya has tenido la COVID-19, no necesitas vacunarte

 

si ya has tenido la COVID-19, no necesitas vacunarte

 

Aún no está claro por cuánto tiempo se está protegido del COVID-19 después de una infección previa —lo que se conoce como inmunidad natural—. De hecho, la evidencia preliminar sugiere que la inmunidad natural al COVID-19 puede no durar mucho tiempo. Debido a esto, se puede recomendar a las personas que se vacunen contra el COVID-19 aunque hayan contraído la enfermedad antes.

Los funcionarios de salud mantendrán informado al público sobre cualquier desarrollo y recomendación a medida que se sepa más sobre la duración de la inmunidad natural.

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Mito 2: una vez que recibes la vacuna contra el Covid-19, eres inmune de por vida

 

 

Mito 2: una vez que recibes la vacuna contra el Covid-19, eres inmune de por vida

 

Tampoco se sabe cuánto tiempo durará la inmunidad de una vacuna contra el coronavirus y si será necesario administrarla más de una vez, o incluso de forma regular.

Por ahora, tal vez deberíamos pensar en esto de la misma manera que en la vacuna contra el tétano, donde podrías necesitar un refuerzo cada pocos años.

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Mito 3: puedes deshacerte de tu cubrebocas después de vacunarte

 

puedes deshacerte de tu cubrebocas después de vacunarte

 

La vacuna es una herramienta que puede ayudar a retrasar la propagación del coronavirus, pero se necesitarán otras para poner fin a la pandemia —como el uso de cubrebocas, el distanciamiento social, el lavado de manos frecuente y las pruebas—.

Razones por las cuales no debes deshacerte de tu cubrebocas:

  1. Las autoridades sanitarias creen que se necesitarán varios meses para inocular a la mayoría de las personas que quieran recibir la vacuna contra el coronavirus. Y hasta que un porcentaje sustancial de la población desarrolle resistencia a la COVID-19 y se logre la llamada inmunidad colectiva, el virus continuará propagándose y enfermando a las personas.
  2. La protección no es instantánea. Por lo general, el cuerpo tarda unas semanas en desarrollar células de memoria para el virus después de la vacunación, lo que significa que es posible que una persona se enferme de COVID-19 justo después de ser vacunada porque la vacuna no tuvo tiempo suficiente para brindar protección. En este caso, los cubrebocas, el distanciamiento social y otros esfuerzos recomendados pueden ayudar a prevenir una infección mientras el cuerpo desarrolla la inmunidad.
  3. Si bien las vacunas principales han demostrado su eficacia para prevenir el COVID-19, aún no queda claro si pueden detener la transmisión del virus. No obstante, los cubrebocas han demostrado que son efectivos para prevenir que las partículas del virus infecten a otros.

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«Hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance para investigar cómo detener este virus lo más pronto posible, y nos hemos organizado para poder tener el mayor éxito para que, a medida que la vacuna se siga distribuyendo, ayudemos a que tenga una mejor oportunidad de detener la propagación», comentó el Dr. Michael Mina, profesor adjunto de Epidemiología en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de Harvard.

Mito 4: las vacunas contienen el virus vivo que causa el coronavirus

 

las vacunas contienen el virus vivo que causa el coronavirus

 

Ninguna de las vacunas en etapa avanzada de desarrollo contiene el virus vivo que causa la COVID-19. En cambio, los principales candidatos a la vacuna utilizan técnicas científicas para entrenar al cuerpo humano a reconocer y combatir el coronavirus, ya sea introduciendo una parte inofensiva del virus (no todo el germen) en el cuerpo o instruyéndolo para que produzca su propia proteína similar a la del coronavirus.

Entonces el cuerpo reconoce que estas proteínas no deberían estar ahí y produce anticuerpos para combatirlas. Luego, el sistema inmunitario establece la memoria para protegerse de futuras infecciones.

Si bien las vacunas contra el coronavirus no te harán enfermar de COVID-19 puede causar efectos secundarios en algunas personas. Un pequeño porcentaje de los participantes inscritos en los ensayos clínicos de Pfizer/BioNTech y Moderna/NIH informaron de efectos secundarios temporales después de sus inyecciones. Los síntomas incluían dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolores de cabeza, escalofríos y dolores musculares.

Hasta ahora, los investigadores no han identificado ningún problema de seguridad importante con estas dos vacunas, pero los participantes y los primeros receptores de la vacuna serán monitoreados para detectar eventos adversos a largo plazo.

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